sábado, 22 de agosto de 2009

La mañana, Esquiadores y un cómodo Living.


Un molesto ruido interrumpía mi sueño, aquel sonido se hacia cada vez más y más fuerte, era mi despertador! como de costumbre y sin fallar sonaba esa fatídica música que solo significaba una cosa, despertarse.


Siendo ya las 7:45 de la mañana procedía a caminar desde el "Siberia" (donde se alojan los trabajadores del hotel) hacia el hotel, el infaltable "hola" o "buenos días" entre los conocidos y desconocidos del hotel siempre se hacia notar mientras todos se encaminaban a sus labores en ese frío día. Ya transcurrida una tranquila mañana en la recepción veía como se paseaba el equipo Austriaco de ski, Wendy Fisher me pedía un ticket para ir a Tío Bob's que se le había perdido y Chris Davenport me saludaba a distancia con un café en la mano. Fue ahí cuando me di cuenta del buen nivel de esquiadores que Portillo esta teniendo; hace unas 3 semanas estuve compartiendo con un agradable Nick DeVore (reconocido como el mejor esquiador de Telemark hoy en día) que resulto ser una persona muy simpática y amable. También tuve la grata sorpresa de conocer a Jaime Bianchini quien entre otras cosas esta recorriendo el mundo en su bicicleta promoviendo la paz. Para mí, que tengo ciertos conocimientos dentro del mundo del Ski, me parece increíble ver a estos "personajes" semana tras semana.



Son las 4 de la tarde y finalmente estoy desocupado por el resto del día, niños gritando en el lobby del hotel no me dejan concentrarme para poder escribir, por lo que decido ir al living del hotel. Debe ser uno de los lugares más cómodos y acogedores en los que he estado, con una vista privilegiada, sillones que nos llaman a sentarnos (o a dormir), una calida chimenea, con una decoración sobria pero elegante, como si nos estuviera dando la bienvenida todo el tiempo. Aquí es donde decidí trabajar en mi blog, mientras me distraía mirando a Ingrid Backstrom (una de las mejores esquiadoras del mundo) escribiendo en su laptop y a Frank Shine (reconocido fotógrafo en el mundo del Ski) deleitarse con el atardecer.



En el living algunos esperaban la hora del té, otros leían, otros conversaban, jugaban ajedrez, dormían, etc. Cada vez se me hacia mas difícil concentrarme mientras notaba como el cielo se nublaba y me daba cuenta que la tormenta que se avecinaba era inminente. Fue entonces cuando me vi finalmente interrumpido por un amigo invitándome a tomar un trago al bar, a lo que no me pude negar.

Hasta la próxima.


Raúl Wallace

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