viernes, 4 de septiembre de 2009

Simplemente Tio Bob's


Debido a factores que desconozco la puntualidad con el horario de mis comidas deja mucho que desear. El mismo problema tuve ese día que salí a esquiar. Lo cual era un problema porque debo almorzar antes de empezar a trabajar, pero por otro lado tenía muchas ganas de seguir esquiando. Mientras iba en el andarivel se me ocurrió la solución para mi problema. Ir a TIO BOB’S!!!

Para mi fortuna no era el único en esta situación así que una pareja de amigos se unió a mi idea de ir a Tio Bob’s. Mientras íbamos en el andarivel de “Plateau” encaminándonos a este famoso restaurant en la montaña, los típicos juegos como lanzarle bolas de nieve a la silla que viene atrás o jugar con el eco que se genera entre los riscos acortaban el tiempo para llegar.

Finalmente llegamos y como quien estaciona su auto, nosotros nos estacionamos con nuestros esquís y buscamos una mesa libre para poder comer. El ambiente de Tío Bob’s es realmente grato. Es como si se estuviera haciendo un pic-nic pero en la nieve y claramente a todo el mundo le agradaba la idea. Gente riendo y pasando un buen momento con sus amistades junto con una riquísima comida. Curiosamente no solo a nosotros nos gusta Tio Bob’s, ya que constantemente recibimos la visita de un zorro que anda en búsqueda de comida. También se logran ver los cóndores que sobrevuelan la zona siendo parte de la privilegiada vista que da un espectro de la dimensión total de lo que es Portillo, la laguna del Inca, el camino, las canchas, y hasta el mismísimo hotel.


Después de comer nos quedamos sentados un rato conversando cuando de repente a lo lejos se veían 3 manchas que desteñían el blanco de la nieve. No nos enteramos hasta hace poco que era Michael Neuman de la revista “planetSNOW” junto a otros 2 esquiadores que estaban haciendo una travesía mientras sacaban fotos (son justamente las fotos que adjunte en este blog).



Se me hace tarde y como lo mencione anteriormente debo ir a trabajar así que será hasta la próxima.

Raul Wallace

sábado, 22 de agosto de 2009

La mañana, Esquiadores y un cómodo Living.


Un molesto ruido interrumpía mi sueño, aquel sonido se hacia cada vez más y más fuerte, era mi despertador! como de costumbre y sin fallar sonaba esa fatídica música que solo significaba una cosa, despertarse.


Siendo ya las 7:45 de la mañana procedía a caminar desde el "Siberia" (donde se alojan los trabajadores del hotel) hacia el hotel, el infaltable "hola" o "buenos días" entre los conocidos y desconocidos del hotel siempre se hacia notar mientras todos se encaminaban a sus labores en ese frío día. Ya transcurrida una tranquila mañana en la recepción veía como se paseaba el equipo Austriaco de ski, Wendy Fisher me pedía un ticket para ir a Tío Bob's que se le había perdido y Chris Davenport me saludaba a distancia con un café en la mano. Fue ahí cuando me di cuenta del buen nivel de esquiadores que Portillo esta teniendo; hace unas 3 semanas estuve compartiendo con un agradable Nick DeVore (reconocido como el mejor esquiador de Telemark hoy en día) que resulto ser una persona muy simpática y amable. También tuve la grata sorpresa de conocer a Jaime Bianchini quien entre otras cosas esta recorriendo el mundo en su bicicleta promoviendo la paz. Para mí, que tengo ciertos conocimientos dentro del mundo del Ski, me parece increíble ver a estos "personajes" semana tras semana.



Son las 4 de la tarde y finalmente estoy desocupado por el resto del día, niños gritando en el lobby del hotel no me dejan concentrarme para poder escribir, por lo que decido ir al living del hotel. Debe ser uno de los lugares más cómodos y acogedores en los que he estado, con una vista privilegiada, sillones que nos llaman a sentarnos (o a dormir), una calida chimenea, con una decoración sobria pero elegante, como si nos estuviera dando la bienvenida todo el tiempo. Aquí es donde decidí trabajar en mi blog, mientras me distraía mirando a Ingrid Backstrom (una de las mejores esquiadoras del mundo) escribiendo en su laptop y a Frank Shine (reconocido fotógrafo en el mundo del Ski) deleitarse con el atardecer.



En el living algunos esperaban la hora del té, otros leían, otros conversaban, jugaban ajedrez, dormían, etc. Cada vez se me hacia mas difícil concentrarme mientras notaba como el cielo se nublaba y me daba cuenta que la tormenta que se avecinaba era inminente. Fue entonces cuando me vi finalmente interrumpido por un amigo invitándome a tomar un trago al bar, a lo que no me pude negar.

Hasta la próxima.


Raúl Wallace

domingo, 16 de agosto de 2009

El Comienzo


Para comenzar con este proyecto me gustaría aclarar que mi experiencia escribiendo blogs se remite a esto…. en otras palabras esta seria mi primera incursión en esta materia, lo que me tiene muy entusiasmado.
Como segundo punto encuentro pertinente que me presente, mi nombre es Raúl Wallace y soy hijo de un ex –funcionario de este prestigioso hotel.
Cuando me ofrecieron escribir mi experiencia sobre lo que fue para mi ser huésped/trabajador acepte sin pensarlo dos veces, ya que tengo una que otra cosa para poder contarles. En esta ocasión me gustaría hacer mención a lo que fueron mis primeras vivencias en Portillo….
Increíble, fantástico, maravilloso, único, son solo algunos de los calificativos que oía de mis padres cuando en mi casa se hablaba de Portillo. En ese entonces era algo que no comprendía y era totalmente ajeno a cualquier experiencia que hubiese tenido (por el momento). Aunque tuve la suerte de venir a Portillo desde que tengo uso de razón, no fue hasta una edad ya mas avanzada en la que me empecé a dar cuenta en el lugar en el que estaba; con un paisaje totalmente indescriptible, amabilidad por parte de todos, sonrisas por doquier, un ambiente totalmente acogedor, amistades y caras conocidas que se repetían año a año, entre otros.

Siempre me acuerdo de mi padre “luchando” por despertarme en las mañanas para ir a tomar desayuno (huevos revueltos, pan tostado y jugo de naranja siempre fueron mis preferencias). Muy buenos días Raulito! me decía la gente que trabajaba en el hotel, mientras me encaminaba al subsuelo a buscar mi equipo para ir a esquiar. Con fuerza introducía mi pie en la bota y con pasos como de “hombre en la luna” caminaba a buscar mis esquís; Al salir del hotel, sentía esa fría brisa en mi rostro que se aminoraba con el fuerte sol de un día despejado, sin dejar de admirar al menos por un instante el “indescriptible” paisaje de la laguna del Inca rodeada por las montañas nevadas. Dejando caer mis esquíes a la nieve, apoyándome en mis bastones me ponía mis esquíes y partía a las clases que mi padre tanto quería que asistiera (hoy en día lo agradezco y entiendo).
Esta breve descripción de una agradable mañana de ski en Portillo, es simplemente el comienzo de un GRAN día, siempre he dicho que hay algo mágico sobre este lugar (talvez estoy exagerando pero siempre se pasa muy bien); las personas que han venido saben a lo que me refiero y las que no, ¿Qué están esperando? la única manera de disfrutar esta experiencia es viniendo.
Hoy en día tengo 23 años, acabo de egresar de mi carrera y trabajo felizmente por la temporada de invierno en la recepción de mi querido hotel, digo “mi” con sentido de pertenencia, porque tengo recuerdos inolvidables que llevare por el resto de mis días.

A continuación me gustaría contarles mis experiencias y anécdotas pero esta vez trabajando en Portillo, pero eso será hasta una próxima.

Raúl Wallace