domingo, 16 de agosto de 2009

El Comienzo


Para comenzar con este proyecto me gustaría aclarar que mi experiencia escribiendo blogs se remite a esto…. en otras palabras esta seria mi primera incursión en esta materia, lo que me tiene muy entusiasmado.
Como segundo punto encuentro pertinente que me presente, mi nombre es Raúl Wallace y soy hijo de un ex –funcionario de este prestigioso hotel.
Cuando me ofrecieron escribir mi experiencia sobre lo que fue para mi ser huésped/trabajador acepte sin pensarlo dos veces, ya que tengo una que otra cosa para poder contarles. En esta ocasión me gustaría hacer mención a lo que fueron mis primeras vivencias en Portillo….
Increíble, fantástico, maravilloso, único, son solo algunos de los calificativos que oía de mis padres cuando en mi casa se hablaba de Portillo. En ese entonces era algo que no comprendía y era totalmente ajeno a cualquier experiencia que hubiese tenido (por el momento). Aunque tuve la suerte de venir a Portillo desde que tengo uso de razón, no fue hasta una edad ya mas avanzada en la que me empecé a dar cuenta en el lugar en el que estaba; con un paisaje totalmente indescriptible, amabilidad por parte de todos, sonrisas por doquier, un ambiente totalmente acogedor, amistades y caras conocidas que se repetían año a año, entre otros.

Siempre me acuerdo de mi padre “luchando” por despertarme en las mañanas para ir a tomar desayuno (huevos revueltos, pan tostado y jugo de naranja siempre fueron mis preferencias). Muy buenos días Raulito! me decía la gente que trabajaba en el hotel, mientras me encaminaba al subsuelo a buscar mi equipo para ir a esquiar. Con fuerza introducía mi pie en la bota y con pasos como de “hombre en la luna” caminaba a buscar mis esquís; Al salir del hotel, sentía esa fría brisa en mi rostro que se aminoraba con el fuerte sol de un día despejado, sin dejar de admirar al menos por un instante el “indescriptible” paisaje de la laguna del Inca rodeada por las montañas nevadas. Dejando caer mis esquíes a la nieve, apoyándome en mis bastones me ponía mis esquíes y partía a las clases que mi padre tanto quería que asistiera (hoy en día lo agradezco y entiendo).
Esta breve descripción de una agradable mañana de ski en Portillo, es simplemente el comienzo de un GRAN día, siempre he dicho que hay algo mágico sobre este lugar (talvez estoy exagerando pero siempre se pasa muy bien); las personas que han venido saben a lo que me refiero y las que no, ¿Qué están esperando? la única manera de disfrutar esta experiencia es viniendo.
Hoy en día tengo 23 años, acabo de egresar de mi carrera y trabajo felizmente por la temporada de invierno en la recepción de mi querido hotel, digo “mi” con sentido de pertenencia, porque tengo recuerdos inolvidables que llevare por el resto de mis días.

A continuación me gustaría contarles mis experiencias y anécdotas pero esta vez trabajando en Portillo, pero eso será hasta una próxima.

Raúl Wallace

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